
Los miles de migrantes acampados en condiciones precarias e insalubres en la Jungla de la ciudad costera francesa de Calais a la espera de cruzar al Reino Unido se convirtieron, en 2016, en la imagen de la vergüenza y el fracaso de las políticas migratorias europeas. Una década después del desmantelamiento del polémico campamento, y en pleno endurecimiento de las políticas migratorias de la UE, el problema de las travesías marítimas ilegales del canal de la Mancha no solo no ha sido resuelto sino que, tras los recientes acuerdos para redoblar la vigilancia de la costa francesa con dinero británico, amenaza con desplazarse a la vecina Bélgica.


