Algo se mueve en Ormuz. El estrecho sigue siendo un embudo energético, el mayor de la historia moderna desde la doble crisis de los años setenta, pero Irán da señales de ir abriendo el puño con unos pocos países y cargamentos. La restricción al paso de buques, que afecta a algo más del 20% del petróleo y el gas que se consumen cada día en el mundo y que ha disparado los precios a máximos de un lustro, sigue en pie. Sin embargo, en los últimos días parece haber aflojado algo.
Los marineros vislumbran el fin de su agonía en Ormuz pero aún no se fían: “Nos preguntan si esta paz es real”
Han pasado 115 días desde que Estados Unidos e Israel lanzaran su...
