La muerte el pasado sábado de Quentin Deranque, un nacionalista de 23 años, tras ser agredido por activistas de extrema izquierda, ha puesto bajo escrutinio a La Francia Insumisa (LFI), el partido liderado por Jean-Luc Mélenchon, y también al movimiento Jeune Garde (Joven Guardia), vinculado a la formación política y al que pertenecían algunos de los detenidos.
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