Seguramente el canciller alemán, Friedrich Merz, no se imaginaba que cumpliría un año en el puesto en medio de tensiones con su socio de Gobierno, los socialdemócratas, por el paquete de reformas que necesita el país urgentemente, y teniendo que capear también con una nueva crisis energética y el descontento del presidente estadounidense, Donald Trump, con quien hasta ahora siempre se había vanagloriado de mantener una relación cordial y de hablar con regularidad.
Las elecciones municipales y autonómicas del Reino Unido ponen en juego el futuro de Starmer
La política del Reino Unido tiende a la aceleración. Los plazos se...
