La guerra civil de Sudán, que este miércoles entra en su cuarto año, oscila como un péndulo que arrasa a su paso en cada cambio de dirección. No existen, hasta el momento, perspectivas de resolución, pero la violencia está cada vez más extendida y es más sofisticada, y el número de damnificados por la crisis humanitaria, el hambre, el desplazamiento forzado y los abusos sistemáticos es de récord. El conflicto, enquistado y en riesgo de cronificarse, se ha expandido hasta convertirse en un escenario de rivalidades regionales.
Estados Unidos versus Irán, la guerra de fuerzas desiguales que ningún bando pudo ganar
Un ejemplo sencillo de guerra asimétrica: un dron iraní vuela para...
