Los hutíes son unos milicianos despiadados, que reclutan a niños y atacan a civiles en un país, Yemen, que es uno de los más pobres del mundo, afirma la ONU. Decir que los yemeníes pasan necesidad es un eufemismo; lo suyo es pura hambre. El 83% de la población del país vive por debajo del umbral de la pobreza, calcula Naciones Unidas, pero en el tercio del territorio en el norte y noroeste que controlan esos rebeldes chiíes aliados de Irán las mareas de desheredados tienen prohibido hasta mendigar. Esa miseria, las chanclas que calzan tantas veces esos milicianos, engañan. Como Teherán frente al coloso estadounidense, los hutíes no son un enemigo pequeño para su némesis, Arabia Saudí, la gran potencia regional suní.
El pacto con Groenlandia y el encuentro entre Delcy Rodríguez y Trump trastocan la agenda de la Asamblea General de la ONU
Ya ocurrió el año pasado, y todo apunta a que la historia se va a...
