Donald Trump lleva meses tratando de buscar una salida a una trampa que cavó con sus propias manos. La guerra contra Irán, con objetivos poco claros y un desenlace aún más incierto, se ha cruzado de lleno en su camino hacia las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, con las encuestas dando claramente la espalda a su partido, el republicano, y una queja generalizada: lejos de bajar, como prometió en campaña, el coste de la vida no ha dejado de subir. Con el ardor bélico como gran catalizador.
Estados Unidos da la espalda a Arabia Saudí en plena ofensiva de los hutíes
Los hutíes son unos milicianos despiadados, que reclutan a niños y...
