Además de las 2.977 víctimas mortales, del miedo que inundó a todo Estados Unidos y las guerras que se propagaron por Oriente Próximo, los atentados del 11 de septiembre de 2001 tuvieron otro efecto colateral en Nueva York, la ciudad más golpeada por la furia yihadista: un creciente recelo, cuando no racismo directo, contra la comunidad musulmana.
Estados Unidos da la espalda a Arabia Saudí en plena ofensiva de los hutíes
Los hutíes son unos milicianos despiadados, que reclutan a niños y...
