Más de 200 policías, desde detectives hasta equipos de respuesta armada, han sido enviados a la ciudad de Middlesbrough, en el noreste de Inglaterra, para intentar frenar la ola de violencia entre bandas criminales que ya ha provocado nueve muertes. Esta ira callejera empezó el sábado 22 de agosto después de que cinco kamikazes en un Volkswagen Passat con matrícula falsa, perseguidos por la policía, se adentraron en la autopista A66 en sentido contrario y chocasen contra un coche de refuerzo policial. Los cinco jóvenes y los dos policías del vehículo de refuerzo fallecieron en el acto.
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