No hay nadie en las calles de Neuhardenberg salvo patrullas de policía. Los cerca de 3.000 vecinos de este pueblo alemán en el Estado de Brandeburgo evitan el paseo pese a que es el primer día soleado en dos semanas. En el castillo de Neuhardenberg, en el centro del municipio, se reúnen este martes y miércoles los miembros del Gobierno alemán. Es la tradicional clausura de verano en la que el Ejecutivo marca las principales acciones del curso político entrante. La reunión está marcada por múltiples frentes abiertos, pero sobre todo porque sus líderes están en la cuerda floja.
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