La OTAN quiere que el histórico aumento del gasto militar no se quede en los presupuestos, sino que se traduzca en fábricas, misiles, munición y nuevas capacidades. Con una movilización inédita de recursos para defensa y seguridad en ambos lados del Atlántico, y bajo la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para que los aliados europeos asuman más peso en su propia defensa, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha decidido situar a la industria en el centro de la cumbre que se celebrará en Ankara (Turquía). Su objetivo es demostrar que el compromiso de destinar el 5% del PIB a defensa empieza a convertirse en capacidad militar real mediante inversiones, innovación y producción acelerada, en un momento en que Rusia intensifica su rearme y Estados Unidos redefine su papel en Europa.
La vida se reconstruye a pedazos en los edificios verdes de la colonia caraqueña El Paraíso
“Estamos muy bien, mucho mejor que el edificio de la esquina, que se...
