Los países de Oriente Próximo no se habían visto en una situación económica tan crítica en décadas. Algunos de ellos, nunca. El doble cerrojo que pesa sobre el estrecho de Ormuz ha hundido sus exportaciones de petróleo y gas a mínimos de muchos años, reduciendo sus ingresos, obligándoles a pedir ayuda externa ―al mismo país, Estados Unidos, que, junto con Israel, ha convertido una vez más a la región en un enorme polvorín― y a buscar a la desesperada alternativas para poder vender su producción fósil. Sin esas exportaciones, difícilmente podrán aguantar muchas semanas más sin que el daño financiero pase a mayores.
Emiratos se desmarca del resto de petromonarquías y ahonda la división en el golfo Pérsico
Primero fue un destacado asesor diplomático presidencial de Emiratos...
