Malí se resiste a ser doblegado por el terrorismo yihadista desde hace más de una década, y este sábado sus habitantes han vuelto a demostrar esa resiliencia después de que durante la madrugada varias explosiones de gran magnitud sacudieran la capital, Bamako, y otras ciudades del interior del país debido a una serie de ataques coordinados por parte de grupos armados disidentes. El país africano, bajo el mando de una junta militar liderada por el general Assimi Goïta desde el último golpe de Estado en mayo de 2021, vive una guerra fragmentada en la que el Estado, insurgencias separatistas y grupos yihadistas compiten por el territorio y el poder político en un contexto de debilidad institucional.
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