El frágil alto el fuego y la enorme incertidumbre sobre el futuro han provocado una ola de reacciones contradictorias entre la población iraní. Un sector, especialmente entre los partidarios de la República Islámica, rechaza cualquier concesión a Washington, convencido de que el control del estrecho de Ormuz otorga a Teherán una posición de fuerza. Otros muchos, en cambio, temen que insistir en el cierre de ese paso marítimo y no alcanzar un acuerdo pueda desencadenar nuevos ataques por parte de Estados Unidos e Israel. A todos les une, eso sí, la preocupación por la precaria situación económica.
Estados Unidos versus Irán, la guerra de fuerzas desiguales que ningún bando pudo ganar
Un ejemplo sencillo de guerra asimétrica: un dron iraní vuela para...
