La historia de la francesa Marie-Thérèse Ross, de 86 años, es insólita. Empezó con un piloto americano, un amor de juventud con el que se casó hace un año, 60 años después de conocerle. Y ahora se ha complicado, pues la octogenaria se encuentra en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tres meses después de haberse quedado viuda.
Estados Unidos versus Irán, la guerra de fuerzas desiguales que ningún bando pudo ganar
Un ejemplo sencillo de guerra asimétrica: un dron iraní vuela para...
