La historia de la francesa Marie-Thérèse Ross, de 86 años, es insólita. Empezó con un piloto americano, un amor de juventud con el que se casó hace un año, 60 años después de conocerle. Y ahora se ha complicado, pues la octogenaria se encuentra en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tres meses después de haberse quedado viuda.
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Laura Chinchilla se ríe del símil que inventó Felipe González y...
