Para llegar al palacio del Gobierno de Bagdad —donde el primer ministro iraquí, Mohammed Shiaa al Sudani, recibe este lunes a EL PAÍS— hay que adentrarse en la llamada zona verde, un pedazo de la capital amurallado por bloques de hormigón que da a la orilla occidental del Tigris y alberga sedes diplomáticas y gubernamentales, incluida la Embajada estadounidense, objetivo frecuente de ataques de milicias proiraníes.
Los marineros vislumbran el fin de su agonía en Ormuz pero aún no se fían: “Nos preguntan si esta paz es real”
Han pasado 115 días desde que Estados Unidos e Israel lanzaran su...
