Durante los dos años de guerra en Gaza, el Gobierno de Israel no ha ocultado su decisión de imponer el bloqueo de la Franja para castigar a la población y presionar a Hamás. En ese tiempo, solo ha permitido introducir en el enclave cantidades muy pequeñas de mercancías. Una parte de ellas era ayuda humanitaria, también muy restringida. Pero otra eran productos de tipo comercial, y su control ha creado una rentable oportunidad de negocio a costa del sufrimiento de la mayoría.
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