Con la rápida y decidida anexión de Crimea en 2014, Vladímir Putin se convirtió a ojos de sus conciudadanos en el gran líder capaz de “restablecer la justicia histórica” y “devolver definitivamente” la península del mar Negro a la madre Rusia. Ahora, con la península engullida por la guerra, el éxito de 2014 se ha transformado en una desgracia para quienes allí viven.
Japón tiembla sin víctimas mientras Venezuela colapsa: la diferencia es la prevención y el dinero
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