Irlanda del Norte ha visto cómo volvía a repetirse la violencia callejera de los dos últimos años, cuando las protestas contra la población inmigrante desencadenaron enfrentamientos con el resultado de más de 100 policías heridos y decenas de detenidos. El intento, en la noche del lunes, de un hombre de origen sudanés de unos 30 años de decapitar a otro varón de unos 40 en el norte de Belfast con un cuchillo de cocina ha alterado los ánimos y estimulado los temores de gran parte de la población norirlandesa.
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