
Era día de examen en el colegio masculino de Al Mugayer, una localidad de Cisjordania cada vez más rodeada de asentamientos judíos, cuando los alumnos adolescentes alertaron a los más pequeños: un grupo de colonos israelíes bajaba armado de una loma cercana para atacar el pueblo. Algunos se echaron al suelo, otros corrieron a sus casas y una parte se movilizó para “defender” Al Mugayer, el eufemismo de confrontarlos con piedras. No era algo infrecuente, pero el martes acabó de manera trágica. Uno de los colonos abrió fuego desde la distancia con un arma automática (un vídeo capta el momento, como si practicase el tiro al pato) y mató a dos personas. Aws Nasaan, de 14 años, en un punto a la entrada de la escuela marcado con dos ladrillos, un puñado de flores y sangre seca; y Yihad Abu Naim, uno de los adultos, de 32, que acudió a enfrentarse a los colonos. Varias grabaciones captan el caos y los gritos durante el tiroteo, con la gente poniéndose a cubierto y el sonido lejano de las balas. “Vi al colono: disparaba a todo lo que se movía”, resume uno de los testigos, Mohamad Abu Nayi.


