Se nos pide llamar tregua a lo anunciado el 8 de abril entre Estados Unidos e Irán. Pero una tregua no es solo una pausa en los ataques entre dos actores. También exige un mínimo de definición compartida, voluntad de contención y algún horizonte político reconocible. Nada de eso está hoy garantizado. Lo que existe, en el mejor de los casos, es un paréntesis precario de dos semanas, con negociaciones previstas en Islamabad, cuyos términos siguen siendo discutidos incluso antes de empezar.
Bélgica teme convertirse en el nuevo punto de partida de los migrantes que se lanzan al mar para llegar al Reino Unido
Los miles de migrantes acampados en condiciones precarias e...
