
Noche tras noche, Ucrania ataca con sus drones bomba al sector petrolero ruso. El Kremlin financia con el crudo y el gas su maquinaria de guerra, y el objetivo de Kiev es poner palos a las ruedas a Rusia, sobre todo en un momento en el que la crisis bélica en Oriente Próximo ha disparado el precio de los combustibles y los ingresos del enemigo. El centro estadounidense Carnegie para Rusia y Eurasia estimó el 24 de marzo que el Estado ruso está ganando, desde que estalló la guerra en Irán, más de 4.300 millones de euros adicionales al mes con su petróleo en el mercado internacional.


