Hace 44 años, una vuelta de tuerca mal pensada y peor gestionada por parte del Gobierno británico derivó en una crisis humanitaria que resonó en todo el mundo. Downing Street retiró a los presos del IRA la “categoría especial” que les permitía, entre otras cosas, vestir su propia ropa y no el uniforme carcelario, para pasar a tratarlos como presos comunes. Eso dio lugar a una huelga de hambre con un final trágico: Bobby Sands falleció en la prisión de Maze tras 66 días sin comer. Esa huelga, a la que se sumaron otros diez miembros de la organización terrorista, puso contra las cuerdas a la entonces primera ministra, Margaret Thatcher.
Leopoldo López: “Aún no hay claridad sobre la transición política en Venezuela”
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