El Gobierno de Benjamín Netanyahu inició su anterior guerra contra Irán, en junio de 2025, con una oleada sorpresa de los denominados “asesinatos selectivos”. La mayoría de víctimas estaba en sus casas, fuertemente custodiada por una unidad especial de la Guardia Revolucionaria. Se las había asignado el entonces líder supremo, Ali Jameneí (al que Israel mató al principio de la actual contienda bélica), temeroso de que agentes del Mosad apareciesen en motocicleta y les disparasen, como habían hecho con científicos nucleares. También les prohibió usar dispositivos electrónicos, para que nadie trazase su ubicación, pero no a los guardaespaldas, aumentando el riesgo de errores humanos e infiltración. Así fue: uno incluso compartió su geolocalización en Facebook mientras estaba de servicio. Tras la guerra de 2025, las autoridades iraníes corrigieron la brecha de seguridad y quitaron los aparatos geolocalizables a los guardaespaldas.
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