El pasado lunes, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Sudán asestaron un nuevo golpe al ejército con el que llevan más de dos años y medio inmersas en una feroz guerra civil. Sin encontrar oposición, los paramilitares tomaron Heglig, una zona en la frontera con Sudán del Sur donde se halla el mayor campo petrolífero del país. A pesar de la magnitud de la pérdida, las tropas regulares, atrapadas, decidieron no atrincherarse para evitar dañar las instalaciones.
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