La visita de Estado de Donald Trump al Reino Unido —la segunda que realiza, con la misma carga de pompa y protocolo— iba a ser el acontecimiento más relevante con el que estaba previsto abrir el nuevo curso político británico. Una serie de factores inesperados y graves, como el cese del embajador en Washington, Peter Mandelson, por su amistad multimillonario pederasta, Jeffrey Epstein, o el asesinato del activista estadounidense de ultraderecha, Charlie Kirk, han alterado los planes de Downing Street y anticipan tensión política y un despliegue de seguridad sin precedentes a lo largo de la semana.
Arabia Saudí y Emiratos se inclinan en privado hacia una posición más agresiva con Irán
Cuando Irán empezó a lanzar salvas de misiles y enjambres de drones...
