La incursión el miércoles de drones rusos sobre Polonia, algunos de ellos abatidos con apoyo de varios países de la OTAN, que supone el episodio de mayor tensión entre Moscú y la organización militar desde el inicio de la guerra en Ucrania, ha avivado el debate sobre la vulnerabilidad del flanco oriental de Europa ante la agresividad del Kremlin. Alemania y Francia, dos de los principales aliados, han anunciado ya un refuerzo significativo de la protección y defensa del espacio aéreo polaco en un momento en el que Varsovia y los países del este de Europa exigen a la Alianza Atlántica y a la UE más medios para protegerse.
Sebastopol, un asedio del siglo XXI: “Tal y como la lleva Putin, la guerra será interminable”
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