La muerte del dirigente político y mando militar del Frente Polisario Lahbib M. Abdelaziz, hijo del expresidente saharaui que dirigió el movimiento independentista durante 40 años, en un ataque marroquí con drones ha desenterrado el hacha de guerra en el Sáhara Occidental. Estados Unidos había impuesto en el segundo mandato del presidente Donald Trump una intensa presión diplomática para intentar alcanzar un rápido acuerdo al conflicto saharaui, medio siglo después de la salida de España de la que fue su mayor colonia africana. Pero el estallido de la contienda entre EE UU e Irán, con la implicación de Israel y países de Oriente Próximo, ha dado al traste con los planes pacificadores de la Casa Blanca mientras se acumulan las contiendas en otras regiones del planeta.

