Irán lleva 80 días —los transcurridos desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra la República Islámica— sumido en un apagón digital decretado por las autoridades por “razones de seguridad” y que impide el acceso normal de los ciudadanos a internet. Un bloqueo difícil de burlar, que complica cada vez más la vida cotidiana de la población, imposibilita el teletrabajo, dificulta la comunicación y limita enormemente el acceso a la información en un país con 92 millones de habitantes.
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