“El conservadurismo es el nuevo punk”, dispara Rodrigo Ballester, el español que ha estado en el círculo del ya ex primer ministro húngaro Viktor Orbán, una de las estrellas de la internacional populista. En una tasca tradicional a dos pasos del Danubio, en el centro de Budapest, y en plena resaca tras el triunfo electoral del conservador Péter Magyar que desalojó a Orbán del poder, cabe preguntarse qué le pasó al punk húngaro para que el dirigente ultra se llevara ese revolcón en los comicios de abril.
Un polémico general retirado aspira a adelantar a Meloni por la derecha en Italia
Aún queda espacio político a la derecha de la primera ministra...
