Irán ha anunciado este jueves que abre la mano en el estrecho de Ormuz y ha comenzado a permitir el paso de petroleros con destino a los mercados asiáticos. La medida beneficia a China, fundamentalmente, pero también a Japón. La decisión coincide con la visita del presidente de EE UU, Donald Trump, a Pekín para reunirse con su homólogo, Xi Jinping. Ambos se han mostrado de acuerdo en la necesidad de que el estrecho que comunica el golfo Pérsico con el océano Índico, y por el que antes de la guerra salía a los mercados internacionales una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, sea “abierto” al libre tránsito de los productos energéticos.
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