Palestina ha celebrado este sábado unas elecciones locales cuya importancia política trasciende su ámbito geográfico. Ha sido, por un lado, la primera votación en Gaza en 20 años, aunque de forma simbólica: solo pudieron participar unos 70.000 censados en Deir El Balah (de los más de dos millones de gazatíes), al ser la localidad menos devastada y estar fuera del 52% de la Franja que ocupa el ejército de Israel. Tuvieron que construir con madera las urnas e imprimir las papeletas, ante la negativa de Israel a permitir que llegasen desde Cisjordania. Decenas de miles de desplazados en la zona se quedaron sin votar porque están registrados en sus localidades de origen, muchas de ellas convertidas hoy en escombros.
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