Dos días antes de que los ejércitos de Estados Unidos e Israel iniciasen una ofensiva coordinada contra el régimen de Irán el pasado 28 de febrero, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, concedió una entrevista a una reportera india. En la charla, Araghchi afirmó que Teherán había limitado el alcance de sus misiles hasta los 2.000 kilómetros. “No queremos ser una amenaza global, es solo para defendernos”, le confesó Araghchi. Ese rango de vuelo hasta el impacto, que hace ya un lustro impuso el entonces líder supremo del país, Ali Jameneí, es suficiente para tener a tiro a Israel y a los vecinos del Golfo, pero deja fuera a la mayor parte de Europa.
Los marineros vislumbran el fin de su agonía en Ormuz pero aún no se fían: “Nos preguntan si esta paz es real”
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