Cuando todo el mundo buscaba en Europa una voz que pusiera freno a Donald Trump, ha sido un canadiense con aspecto de jubilado satisfecho quien le ha plantado cara. Mark Carney, el primer ministro de Canadá, ha pronunciado esta semana, en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), uno de los discursos más inspiradores y elocuentes que se recuerdan en esa plaza. Ante la élite política y empresarial del planeta, el político, de 60 años, constató “la ruptura del orden mundial” y el comienzo “de una realidad brutal en la que la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ningún límite”. “Permítanme ser directo: nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición”, dijo, sin citar expresamente a Trump.
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