Cuando hace menos de un mes el exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, ganó la elección parcial de Makerfield y se convirtió de facto en el político laborista que iba a acabar relevando al actual primer ministro, Keir Starmer, compartió el estrado con un extraño personaje que llamó la atención a muchos medios internacionales que habían seguido de cerca esos comicios. Era una especie de superhéroe de hojalata, con la cabeza cubierta por un enorme casco que en realidad era un cubo de basura. Se hace llamar el Conde Cubo de Basura (Count Binface, en el original en inglés), y es un asiduo de las elecciones británicas que compitió en su día, antes que contra Burnham, contra otros candidatos como los exprimeros ministros, Theresa May, Boris Johnson o Rishi Sunak.
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