El martes a las diez de la mañana, en una sala del Tribunal de Apelación de París, un juez dictará en voz alta la suerte del apellido que ha marcado la política en Francia en el último medio siglo. Marine Le Pen, líder del Reagrupamiento Nacional (RN), partido fundado por su padre en 1972 —entonces como Frente Nacional (FN)—, sabrá si es inhabilitada para todo cargo público y tiene que renunciar a su candidatura a las elecciones presidenciales de 2027: la cuarta, la ocasión en la que más cerca está de llegar al Elíseo, según todos los sondeos. Una decisión negativa marcará su carrera política, pero también el rumbo ideológico de su formación, que quedaría en manos del joven y todavía indescifrable Jordan Bardella. Una absolución, un atenuante al martirio judicial del que se ha proclamado víctima, la reforzaría ante los electores en una carrera en la que parte como clara favorita.
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