En el Despacho Oval, bajo la luz de los focos de televisión, Mark Rutte se planta frente a tres paneles con gráficos montados sobre caballetes. Uno proclama, en letras doradas y mayúsculas: “The Trump Trillion” (El billón del Trump). Con el gesto de un maestro de escuela, el secretario general de la OTAN explica a cámara y, sobre todo, a Donald Trump, sentado a su lado, cómo su presión, la presión de Estados Unidos, ha empujado a los europeos y a Canadá a gastar esa cifra récord desde que el magnate inmobiliario transformado en presidente de la primera economía del mundo llegó a la Casa Blanca por primera vez. Trump, que minutos antes había recitado un amargo rosario de críticas contra los aliados que, dijo, le fallaron al no acompañarle en su guerra contra Irán, escucha ahora complacido, casi ronroneando. Rutte aprovecha y remarca entre lisonjas: “En términos generales, sus aliados europeos han estado con usted”.
250 años de presidentes de Estados Unidos y ninguno tan destructivo como Trump
Para ser un hombre tan prosaico, Donald Trump se presta mucho a las...
