Pasear por la calle, sin miedo a devolver el saludo de la gente. Algo tan simple, casi tan demagógico en otros tiempos, es hoy un arma política de calibre grueso. Y el alcalde de Mánchester, Andy Burnham (Merseyside, 56 años), dispone de munición abundante.
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El puerto y la terminal de ferris de Helsingborg burbujean de...
