Durante décadas, Europa occidental y central ha sido un protectorado militar de Estados Unidos. La premisa de la garantía de esa protección —que nos permitió invertir poco en defensa— se halla hoy, cuando menos, agrietada. Esto ocurre mientras Rusia trata de reconstruir su imperio con la fuerza. La gestión de esta situación es crucial para asegurarse de que Europa pueda ser un actor independiente en el siglo XXI. Los países europeos incrementan su gasto en defensa y respaldan conjuntamente a Ucrania, pero la realidad es que todavía no hemos alumbrado un camino estratégico compartido. Sobre esta cuestión se ha desarrollado esta semana en Madrid un interesante seminario a puerta cerrada organizado por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en cooperación con el Ministerio de Asuntos Exteriores español, en el cual han participado destacados representantes diplomáticos, militares y expertos del sector.
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