El fenómeno Péter Magyar ha revolucionado Hungría. Es un caso paradójico. Su figura no genera especial simpatía, en muchos produce rechazo y a la vez, ha movilizado e ilusionado a un movimiento social capaz de lograr lo que parecía imposible: agrietar el búnker del poder construido por el primer ministro ultraconservador Viktor Orbán. El dirigente más veterano de la UE se enfrenta este domingo a la posibilidad de perder unas elecciones. El rival que puede conseguirlo es un abogado de 45 años forjado en su partido, Fidesz.
Estados Unidos versus Irán, la guerra de fuerzas desiguales que ningún bando pudo ganar
Un ejemplo sencillo de guerra asimétrica: un dron iraní vuela para...
