El portaaviones Abraham Lincoln y su grupo de escolta han llegado ya a aguas de Oriente Próximo, donde permanecerán desplegados para reforzar la presencia militar de Estados Unidos en la región y para el caso de que Donald Trump opte por lanzar un ataque contra Irán si continúa allí la represión contra los manifestantes que protestan contra el régimen, como ha amenazado en varias ocasiones el presidente estadounidense. Al mismo tiempo, un alto cargo de la Casa Blanca ha asegurado que el Gobierno “está abierto” a negociar con Teherán.
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