No habían pasado ni seis horas del fugaz ataque estadounidense que ha permitido el arresto del presidente venezolano, Nicolás Maduro, cuando Donald Trump confirmó una evidencia: que su país, Estados Unidos, estará “fuertemente involucrado” en el futuro de la industria petrolera local. Hay mucho dinero en juego: pese a su declive acelerado en la última década, que ha arrastrado a la economía a una imparable espiral de caída, un cataclismo sin igual, Venezuela aún cuenta con las mayores reservas probadas del planeta. Son más de 300.000 millones de barriles de crudo, casi tanto como Arabia Saudí y Estados Unidos juntos y casi la quinta parte del total mundial. Unos pozos ingentes, los de la faja petrolera del Orinoco, que no han sufrido ni un solo rasguño por la ofensiva estadounidense.
Leopoldo López: “Aún no hay claridad sobre la transición política en Venezuela”
Cuando Leopoldo López (Caracas, 54 años) estaba recluido en la...
