Como en otras muchas cosas, la reina Isabel II fue pionera a la hora de comentar públicamente cuestiones referidas a su salud, al explicar cómo había recibido la vacuna de la covid-19, y alentar a los ciudadanos a ponérsela ellos también. Pero lo de su hijo, Carlos III de Inglaterra, tiene una relevancia especial, porque la noticia de su cáncer, a principios del año pasado, sacudió al Reino Unido y al resto del mundo. El monarca ha compartido este viernes por televisión la mejora que ha experimentado después de 10 meses de tratamiento.
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