La semana pasada, 153 gazatíes aterrizaron en Sudáfrica en circunstancias turbias. COGAT, el organismo del Ministerio de Defensa israelí que controla los pasos de la Franja, aseguró que les había permitido salir y despegar desde un aeropuerto israelí porque “un tercer país”, sin detallar cuál, se había comprometido a recibirlos. Pero cuando el avión llegó a la pista de aterrizaje en Johannesburgo, las autoridades sudafricanas y la Embajada palestina mostraron su desconcierto. Pasaron 10 horas a bordo, hasta recibir un visado de 90 días, por la confusión ante la llegada de pasajeros sin sello israelí en el pasaporte.
La vida se reconstruye a pedazos en los edificios verdes de la colonia caraqueña El Paraíso
“Estamos muy bien, mucho mejor que el edificio de la esquina, que se...
