El pasado 5 de noviembre, un coche recorrió durante 35 minutos una carretera de la isla de Oléron (Nouvelle-Aquitaine) embistiendo a los peatones que encontraba a su paso. Dos personas fueron heridas de máxima gravedad. Otras tantas tuvieron que ser atendidas. El hombre gritó “¡Allahu Akbar!” (Dios es el más grande) en el momento de ser detenido. También intentó incendiar el coche, donde transportaba varias bombonas de butano. Su recorrido duró poco más de media hora, pero abrió de golpe la puerta por donde salieron los fantasmas del terrorismo de los últimos diez años.
La vida se reconstruye a pedazos en los edificios verdes de la colonia caraqueña El Paraíso
“Estamos muy bien, mucho mejor que el edificio de la esquina, que se...
