Allí donde la libertad no existe y ser periodista tiene un enorme coste personal, no suele escucharse el mantra de que todos los medios mienten. Nóvaya Gazeta, símbolo de que la democracia es posible en Rusia, apagará sus luces el lunes después de alumbrar durante 33 años todo lo que el Kremlin quería ocultar bajo un manto de oscuridad: crímenes de guerra, asesinatos políticos, corrupción. Este es el último turno de fin de semana en la Redacción de la avenida Potapovski de Moscú, donde las cajas de embalaje guardan miles de documentos que escrutaron las acciones del poder y los recuerdos que dejaron seis compañeros asesinados por advertir del camino que ha traído a los rusos hasta la actualidad.
Entre la muerte MAGA y la radicalización del trumpismo: los republicanos buscan su sitio tras la debacle electoral
En la insólita convención republicana de las elecciones de medio...
