En la insólita convención republicana de las elecciones de medio mandato, convocada en septiembre por Donald Trump en Dallas, un político caminaba por esa fiesta MAGA (Make America Great Again) con el aire del padre satisfecho que ve cómo sus hijos llegaron hasta donde él no pudo. Era Newt Gingrich, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en los noventa, década en la que sentó las bases del populismo conservador que allanó el camino a Trump.
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