La noche del 20 de marzo de 2024, especialmente húmeda y templada en Londres, tres veinteañeros se plantaron en un polígono industrial del este de la ciudad a bordo de un Kia Picanto rojo cereza. Entraron, prendieron fuego a un almacén y grabaron el incendio con un teléfono móvil. El vídeo de las llamas devorando el local acabó en manos de otro joven de 20 años, Dylan Earl, captado a través de la aplicación de mensajería Telegram por la organización paramilitar rusa Wagner, de la órbita del Kremlin, y que a su vez había reclutado a otros para hacer el trabajo sucio. Una de las naves incendiadas contenía ayuda humanitaria y equipos de satélite Starlink destinados a Ucrania. Según la investigación británica, los tres jóvenes que prendieron la mecha no sabían que trabajaban en realidad para Rusia.
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