Donald Trump quiere volver a reunirse con él, Vladímir Putin lo necesita para sostener su guerra en Ucrania y Xi Jinping eligió como primera —y de momento, única— salida al extranjero de 2026 visitarle en Pyongyang. Kim Jong-un, el líder supremo de la hermética Corea del Norte, ha conseguido que Estados Unidos, Rusia y China se disputen su atención. El régimen dotado de armas nucleares, sometido desde hace décadas a sanciones internacionales y al frente de una economía minúscula, parece haber encontrado la fórmula para ejercer influencia sobre Washington, Moscú y Pekín: ofrecer a cada una algo distinto y que ninguna quiere dejar en manos de las otras.
Estados Unidos da la espalda a Arabia Saudí en plena ofensiva de los hutíes
Los hutíes son unos milicianos despiadados, que reclutan a niños y...
