El verano solía ser un tiempo de desconexión, descubrimiento, distancia y diferencia. Ofrecía la lentitud y la profundidad. Ahora, como puede comprobarse en cualquier playa, piscina, tren, bar o verbena, es lo mismo que las demás estaciones: un tiempo de adicción al móvil y a las redes que anidan en él. El verano ahora es conexión, continuidad, cercanía y cacofonía indistinguible. Inflige más velocidad y superficialidad.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, en el punto de mira de los republicanos por su papel en la guerra de Irán
¿Conseguirá el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mantenerse en el...
